Se caracterizan porque se disuelven en el agua y a diferencia de las vitaminas liposolubles no se almacenan en el organismo. En el grupo de las vitaminas hidrosolubles encontramos vitaminas B y también la vitamina C. Dentro de este grupo de vitaminas, las reservas en el organismo no revisten importancia, por lo que la alimentación diaria debe aportar y cubrir las necesidades vitamínicas del día. Esto se debe justamente a que al ser hidrosolubles su almacenamiento es mínimo. Esto hace que deban aportarse regularmente y sólo puede prescindirse de ellas durante algunos días.

La necesidad de vitaminas hidrosolubles debe siempre tener en cuenta el nivel de actividad física del individuo, dado que el ejercicio activa numerosas reacciones metabólicas cuyas vitaminas son las coenzimas. Así se llega a una situación en la que para las actividades físicas intensas, existen riesgos de carencias y por tanto aparecen los suplementos.
Muchos alimentos ricos en este tipo de vitaminas no nos aportan al final de prepararlos la misma cantidad que contenían inicialmente. Para recuperar parte de estas vitaminas (algunas se destruyen con el calor) se puede aprovechar el agua de cocción de las verduras para preparar caldos o sopas.

El exceso de vitaminas hidrosolubles se excreta por la orina, por lo que no suelen tener efecto tóxico. Sin embargo, algunos profesionales advierten de que una excesiva ingesta de estas vitaminas aumenta la eliminación urinaria, hasta que se llega a un punto en el que el riñón no alcanza a eliminar el exceso, favoreciendo a la aparición de cálculos renales.

Propiedades Vitamina B1
Participa en el funcionamiento del sistema nervioso. Interviene en el metabolismo de glúcidos y el crecimiento y mantenimiento de la piel.

Dónde se encuentra: carnes, yema de huevo, levaduras, legumbres secas, cereales integrales, frutas secas, el cerdo, las vísceras (hígado, corazón y riñones).
Su carencia provoca: inflamación de los nervios, reducción de los reflejos tendinosos, anorexia, fatiga y trastornos gastrointestinales.

Propiedades Vitamina B2
Metabolismo de prótidos y glúcidos. Efectúa una actividad oxigenadora y por ello interviene en la respiración celular, la integridad de la piel, mucosas y el sistema ocular por tanto la vista.

Dónde se encuentra: carnes y lácteos, cereales, levaduras y vegetales verdes.
Su carencia provoca: dermatitis seborreica, fatiga visual, y conjuntivitis.

Propiedades Vitamina B3
Metabolismo de prótidos, glúcidos y lípidos. Interviene en la circulación sanguínea, el crecimiento, la cadena respiratoria y el sistema nervioso.

Dónde se encuentra: carnes, hígado y riñón, lácteos, huevos, en cereales integrales, levadura y legumbres, aves, salmón y atún enlatados,
Su carencia provoca: dermatitis, diarrea, confusión mental, irritabilidad.

Propiedades Vitamina B6
Metabolismo de proteínas y aminoácidos. También actúa en la utilización de grasas del cuerpo y en la formación de glóbulos rojos. Ayuda al equilibrio del sodio y del potasio..

Dónde se encuentra: Yema de huevos, las carnes, el hígado, el riñón, los pescados, los lácteos, granos integrales, levaduras y frutas secas
Su carencia provoca: apatía, depresión, calambres, nauseas, mareo, parestesias anemia y debilidad muscular.

Propiedades Vitamina B12
Elaboración de células. Síntesis de la hemoglobina. Sistema nervioso sintetizada por el organismo. Se le identifica principalmente como efectiva en el tratamiento de la anemia. Esta vitamina es necesaria en cantidades ínfimas para la formación de nucleoproteínas, proteínas y glóbulos rojos, y para el funcionamiento del sistema nervioso.
El organismo humano tiene una reserva muy importante de vitamina B12 la cual está almacenada en el hígado y en riñón.

Dónde se encuentra: No presente en vegetales. Si aparece en carnes y lácteos: hígado, los riñones, la leche, el huevo, pescado, queso.
Su carencia provoca: atrofia de los mucosa digestiva y abolición de la sensibilidad profunda.

Propiedades Vitamina C
Formación y mantenimiento del colágeno. Antioxidante. Ayuda a la absorción del hierro no-hémico. El consumo adecuado de alimentos ricos en vitamina C es muy importante porque es parte de las sustancias que une a las células para formar los tejidos. También es indispensable para la formación de colágeno, proteína necesaria para la cicatrización de heridas.